
En esta foto vemos la taula desde su parte de atrás, con lo poco que queda del santuario: en la pared de la izquierda los restos de dos pilastras y, detrás de la taula, se puede ver lo poco que queda de lo que fue la entrada del recinto.

Lo que fue el poblado es ahora un conjunto de recintos rellenos de matorral, construidos con las abundantes piedras de las construcciones que había en él. Aquí podemos ver, empotrada, una losa plana cuyas dimensiones apuntan a que posiblemente era el capitel de la pilastra tipo taula.
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Aunque este yacimiento figura a menudo como poblado talayótico, lo que queda de poblado es poquísimo. Unos escasos restos muy destruidos entre paredes más modernas son lo único distinguible aparte de la taula. Pero ésta, desafiando su soledad en este paraje tan retirado, se yergue como una de las únicas seis taulas que se han mantenido en pie durante casi 3000 años (siete si contamos la de Binisafullet que, al ser hallada completa, pudo ser erigida de nuevo).
Del santuario que rodeó a esta taula, apenas quedan los restos de dos pilastras empotradas en una pared al lado de la taula, con un nicho rellenado entre ellas, y parte de la entrada del recinto, muy destruiday con otra pilastra. En el suelo, vemos una piedra rectangular de lo que pudo ser el umbral de la entrada. Quizá una losa rectangular empotrada en una pared a poca distancia fue el capitel de la "pilastra tipo taula." La taula es de las pocas que cuentan con una pilastra de soporte detrás de ella.
El resto son recintos hechos más recientemente con las abundantísimas piedras que proporcionan las ruinas de un poblado talayótico. Pero no es triste porque, a juzgar por las construcciones, están hechas desde muy antiguo y lo que da rabia realmente es constatar destrucciones de monumentos en nuestros días. Lo que nos queda ahora es esta taula, aguantando heróica el paso de los milenios, en un paraje de una belleza tal que parece ser la que ha animado a la taula a que resista.
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