Torre Llafuda.

Un pequeño poblado en un entorno mágico.


Estas enormes lajas rectangulares eran el paramento externo de un círculo, del que ya no queda nada más.


Pasadas las losas del círculo, nos acercamos al poblado bajo la silueta del talayot.


El interior del talayot está derrumbado.


Hay unos tramos de muralla que, a juzgar por sus adosamientos, deben ser ya de época romana.


En la taula del poblado se mantiene en pie la pilastra tipo taula (al fondo). Las losas planas del centro de la foto son los fragmentos del monumento central que, aunque caído y roto, se podría reconstruir porque están todas las piezas. Si así se hiciera, tendríamos una de las taulas más grandes de la isla.

Este poblado, ni es muy grande, ni está en un estado de conservación demasiado bueno pero, por alguna razón, siempre ha sido uno de los poblados más emblemáticos de Menorca. Quizá se deba a su taula, que tiene la pilastra en forma de taula completa, y se le consideró durante largo tiempo una de las únicas siete taulas que se mantienen en pie. O quizás sea por tener "un elemento de cada": una taula, un talayot y una muralla. Pero todos coinciden en que es uno de los más hermosos lugares, porque está enclavado en un pequeño encinar que le confiere una especial aura mágica.

Al llegar al poblado nos encontramos primero con una serie de losas grandes, dispuestas verticalmente en arco. Son lo que queda del paramento exterior de un círculo, por lo demás completamente arrasado. Unos metros más allá, una cueva que debió estar adosada al círculo, y pertenecer a él. Al otro lado de la pared que tenemos a nuestra izquierda, hay restos de varios círcluos más, sin excavar, y medio disimulados entre la vegetación (acercándonos al talayot encontraremos un acceso al solar de estos círculos). Enfrente de nosotros tenemos el talayot. No es uno de los más grandes, pero sí que mantiene una altura considerable. Una hondonada en su parte superior nos delata que era un talayot hueco, y que se ha hundido su techumbre, quizá no hace muchos siglos (porque ya estaría relleno de sedimentos, de nuevo).

Cuando pasamos por delante del talayot, dejándolo a nuestra derecha, nos internamos en el encinar, y veremos el santuario a la izquierda, desde su parte trasera. Destaca una taula, no muy grande, pero que se mantiene en pie. Se trata en realidad de la pilastra en forma de taula que, al igual que ocurre en la mayoría de los santuarios menorquines, está perfectamente caracterizada. Se encuentra siempre en el lado izquierdo del recinto (mirando desde la entrada), adosada a la pared del santuario, ligeramente por detrás del monumento central (a éste, a menudo se le llama taula, y debemos tener cuidado con la denominación porque la taula es, en realidad, todo el recinto). Es más pequeña que este monumento central, pero tiene las mismas proporciones: su soporte es una pilastra más ancha y plana que las demás, y tiene encima un capitel que también tiene los cantos cortados en bisel.

En realidad podemos ver el monumento central cerca de su sitio, pero caido: la piedra soporte está partida en dos (era de dimensiones descomunales). La parte inferior está medio enterrada, con su base en su lugar original, y caida hacia la entrada del santuario (al sur). La parte superior está puesta de canto, a nuestra izquierda si miramos desde la entrada. La piedra capitel tambien está partida en dos pedazos. Uno de los trozos se encuentra tambien puesto de lado, a nuestra derecha. Si lo miramos por detrás, que era su parte inferior, veremos que esta taula tenía una particularidad que la hacía única: el monumento tenía una pilastra de apoyo en su cara posterior, al igual que otras como la de Torre Trencada y la occidental de So Na Caçana pero, en este caso, la pilastra de apoyo estaba dispuesta perpendicularmente a la piedra soporte, formando una especie de letra "T." Esto se puede ver perfectamente gracias al ligero rebaje que tenía la piedra capitel donde encajaba con la piedra soporte.

En los alrededores, hay diversos tramos de la muralla del poblado, con algunas especies de "garitas" que, por su perfecto escuadramiento, parecen más bien de una época tardía del talayótico o ya de época romana. Además, hay varias paredes de la zona que, sin ser la muralla del poblado, su calidad constructiva es tan buena que sólo pueden ser talayóticas. Es como si en aquella época fuesen capaces de encajar mejor las piedras, además de usar unas de tamaño bastante mayor a las que se han usado con posterioridad.

En la carretera de Maó a Ciutadella, a la altura del km. 37 hay una señal que nos indica el acceso al poblado a través de una carretera que sale hacia el sur. Las señales nos llevarán directamente al aparcamiento habilitado para los visitantes. Interés: +++
Estado: ++
Belleza: +++++
Acceso: ++++


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