Torre d'en Gaumés.

Una "ciudad" talayótica.


Al llegar al poblado nos encontramos con dos círculos (viviendas talayóticas) adosados, cuyas paredes exteriores hacían las veces de muralla exterior del poblado. Al fondo, en lo alto de la colina, se ve la silueta de los tres talayots que presiden todo el poblado.


El interior de uno de los círculos, excavado, nos revela que sufrió modificaciones a la moda de la época romana, con paredes rectas dentro del recinto circular, a pesar de que suponen un empeoramiento del aprovechamiento del espacio interior.


En el interior del recinto de la taula, nos encontramos que está caida ya desde antiguo, y no se puede restaurar porque falta la mitad superior de la piedra soporte. La piedra capitel es lo que se ve en primer plano en la izquierda de la foto.


Ladera abajo hacia el Sur, nos encontramos con los restos de numerosos círculos. En el lado izquierdo vemos uno de ellos con una sala hipóstila adosada (la sala hipóstila Flaquer, en el lado derecho).


Entre los numerosos restos, vemos portales adintelados, círculos sin portal, salas hipóstilas, y más. Al fondo la figura de uno de los talayots preside el poblado.


En la parte inferior del poblado se encontraron un sistema de filtrado y almacenaje de las aguas del poblado, con conos de decantación y, como aljibe, una cueva funeraria pretalayótica modificada y reaprovechada.

El poblado de Torre d'en Gaumés es, con mucho, el más grande de las baleares. Tiene restos de construcciones esparcidos por un área de más de 60.000 metros cuadrados, mientras que el más grande que se conoce en Mallorca tiene sólo unos 17.000. Además, muy cerca del poblado encontramos un dolmen y las ruinas de la misteriosa construcción de "Sa Comerma de sa Garita" (ver la sección de "otros monumentos"). Aunque es dudoso que el dolmen esté relacionado con el poblado porque los dólmenes son muy anteriores a la cultura talayótica, sí sería lógico suponer que "sa Comerma" esté relacionado, puesto que pertenecen a la misma época y cultura.

El poblado, tal como lo vemos ahora, tiene su acceso por la parte Norte. Allí nos encontramos con los restos de varios círculos adosados, cuyas paredes exteriores hacían las veces de muralla del poblado. Uno de ellos está prácticamente completo y, al excavarlo, se descubrió que había sufrido numerosas modificaciones a lo largo de su perduración (cosa muy habitual). Así, a pesar de que su perímetro exterior es más o menos circular, las paredes interiores son rectas, siguiendo la moda de la época romana, aunque ello implica que el espacio interior no esté bien aprovechado.

Continuando hacia la parte alta de la colina, nos encontramos con un recinto que tiene tres talayots dominando todo el horizonte hacia el Sur, y un recinto de taula. Según G. Rosselló, que dirigió las excavaciones entre los años 70 y 80, pudo tratarse de un área pública, donde se harían las grandes concentraciones de las gentes del poblado para ceremonias y celebraciones.

En el santuario o recinto de la taula, nos encontramos que la taula está caida desde antiguo. Así, en la piedra capitel, se practicó un agujero alargado donde se hizo un enterramiento en la época romana. El acceso al interior es fácil, puesto que este recinto ha sido excavado en varias ocasiones. Existen algunas fotos de principios de siglo en las que se ve que el acceso todavía tenía el dintel de la entrada, aunque estaba caido. Hoy ha desaparecido completamente. Durante las excavaciones de los años 80, se encontró una figurilla de bronce egipcia correspondiente a Imothep, frecuentemente asociado a las prácticas curativas. Este hallazgo reforzó la hipótesis de las taulas como santuarios. Las excavaciones revelaron tambien que este santuario dejó de ser utilizado como tal en el siglo III A.C., aunque luego fue reutilizado para otros fines en épocas posteriores.

Al lado del recinto de la taula nos encontramos con otro círculo, pero este tiene una singularidad: está construido a modo de terraza de una cueva, con lo que el área habitable del mismo es el doble de lo que se considera habitual. Si a esto añadimos su posición privilegiada en lo más alto del poblado, se nos sugiere que debió pertenecer a la gente "importante" del mismo, aunque las excavaciones llevadas a cabo en este círculo no revelaron nada fuera de lo común. Ver "Círculo 1 -Torre d'en Gaumés", en la sección de círculos de este web.

Si continuamos colina abajo, pasando entre las abundantes ruinas, al llegar cerca de la parte más baja del poblado, nos encontramos con otras construcciones interesantes. Donde el camino moderno llega a su fin veremos otro círculo. Éste está sin excavar, por lo que apenas podremos valorar la calidad de su muro exterior. Precisamente, adosado a la parte exterior de este círculo, nos encontramos con la sala hipóstila Flaquer (por el nombre de quien la excavó en los años 40), que mantiene más de la mitad de su estructura, basada en columnas monlíticas y techo de grandes lajas planas apoyadas en las columnas, Caminando hacia el Oeste, pasamos por más ruinas, la mayoría de círculos (viviendas talayóticas). Rosselló calcula que hay unas 27 en el poblado.

Pronto llegamos a un lugar con unos agujeros practicados en el suelo, con pequeños canales que los unen, y asociados a una cueva. Se trata del sistema de recogida y filtrado de aguas del poblado. Los agujeros tenían piedras para retener en barro, etc. y, desde éstos, el agua pasaba por los canales a la cueva que servía como aljibe. Esta cueva era en realidad una cueva artificial de enterramiento de época pretalayótica, que fue modificada para esta nueva función. Posteriormente, y al igual que ocurrió con otras cuevas que se encuentran en el poblado, la cueva sufrió más modificaciones y fue reutilizada como aprisco hasta tiempos recientes.

Continuando en dirección Oeste, pronto llegamos a otro círculo que, tambien sin excavar, presenta una gran monumentalidad, sobre todo por el ancho portal de acceso, con una de las lajas del dintel todavía en su lugar. Se le llama "Círculo Carthaillac" por el investigador francés que publicó una correcta planimetrís del mismo. Este círculo tiene tambien adosada una sala hipóstila, algo menos accesible, pero que conserva su techo.

Las excavaciones arqueológicas han revelado que este poblado continuó habitado durante muchos siglos más, a través de la época de dominación romana, bárbara, tardorromana y árabe. Finalmente, parece que fue abandonado definitivamente en los tiempos de la llegada de los catalanes.

En la carretera de Alaior a Son Bou, debemos prestar atención al lado izquierdo, de donde sale un desvío señalizado que lleva hasta el poblado. Interés: +++++
Estado: ++
Belleza: ++++
Acceso: +++++


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