Son Catlar.

Un enorme poblado amurallado.


Este es uno de los tramos de la impresionante muralla de Son Catlar. Por el estilo constructivo, con grandes ortostatos irregulares colocados verticalmente, sabemos que es uno de los tramos más antiguos de la muralla.



La entrada norte se encuentra en un estado de conservación magnífico. Además, una pequeña labor de restauración de la muralla a su derecha nos da una idea del aspecto que debían tener las murallas en su época.


La parte interior de la entrada norte nos muestra un corredor con varios quiebros, útiles para protegerse de proyectiles lanzados desde el exterior (hondas, flechas, etc.).


La muralla tiene una serie de baluartes defensivos adosados a ella de época tardía; su técnica constructiva ya consta de piedras rectangulares dispuestas en hiladas.


Vista del recinto de la taula desde su parte trasera. La gran laja vertical del centro, rota en su parte superior es la piedra soporte de la taula. A su izquierda vemos la pilastra exenta, y a su derecha, la piedra soporte de la pilastra-taula. Este santuario tiene dos entradas en su fachada, cosa nada común.


La sala hipóstila, construida al lado de uno de los talayots y pegada a la muralla, aunque sólo conserva una de sus esquinas.


En muchos lugares de este poblado encontramos estas columnas monolíticas, que nos delatan la presencia de círculos o viviendas talayóticas.


El talayot del extremo noroeste del poblado está bastante libre de escombros, por lo que se puede distinguir bien. A su lado, restos de más círculos, y en la parte de la muralla cercana hay varias garitas de vigilancia.


Este es el segundo hipogeo, que se encuentra en el solar que hay entre el poblado y la carretera. El primer hipogeo, al lado de la entrada es más fácil de encontrar.

Este es uno de los grandes yacimientos de Menorca; un enorme poblado que, además de numerosas construcciones en su interior y su exterior, conserva íntegro el perímetro de su muralla. Hay dos hipogeos pretalayóticos, un posible naviforme, cuatro talayots, numerosas viviendas talayóticas, la muralla con sus baluartes defensivos y su santuario o recinto de taula. Dos grandes piedras que se encontraron, con la inscripción "LACESE" en letras grandes y toscas corresponden, posiblemente, al nombre que recibía el poblado; seguramente estaban ubicadas en las entradas del mismo.

En la muralla del poblado se pueden distinguir varias técnicas constructivas, correspondientes seguramente a épocas distintas de construcción y posteriores reformas. La técnica más antigua, la más típica talayótica, se distingue por sus orstostatos: piedras irregulares pero planas, dispuestas verticalmente. Otras técnicas, posiblemente posteriores, se suelen reconocer por que las piedras son más regulares. Además, en Son Catlar, hay unos adosamientos en forma de baluartes defensivos rectangulares, construidos con técnicas más modernas: sillares rectangulares dispuestos en hiladas. Estos baluartes, ya de clara influencia clásica pueden ser de los años finales de la cultura talayótica (postalayóticos), o incluso de inicios de la época de colonización romana. El poblado perduró, más o menos en decadencia, hasta la edad media.

Primero, es recomendable dar una vuelta alrededor de todo el perímetro del poblado, que nos dará una idea de sus dimensiones, y veremos los distintos lienzos de su espectacular muralla. El poblado tiene forma de "L", con su lado largo orientado más o menos hacia el noroeste. Para hacernos una idea de lo que se puede encontrar en éste poblado, aquí están sus principales monumentos, en el orden que los podemos visitar desde el aparcamiento. En primer lugar, justo antes de traspasar una barrera de madera, típica menorquina, a la derecha encontramos el primer hipogeo, o cueva artificial. Estas construcciones suelen ser de carácter funerario y de épocas pretalayóticas (bronce antiguo). En el lado corto de la "L", pegado a la muralla, nos econtramos el primer talayot que, como todo en este poblado, es bastante monumental, pero está prácticamente enterrado entre piedras acumuladas por los payeses a lo largo de los siglos. En la parte interior del poblado, este talayot está rodeado por una especie de muralla.

Cerca del extremo corto de la "L", extramuros, nos encontramos una posible habitación naviforme y las ruinas de un círculo, o vivienda talayótica, lo que indica que, ya antes de los tiempos romanos, la población había superado los límites del perímetro de la muralla. Esta vivienda, como ocurre casi siempre en las ruinas talayóticas de Menorca, se distingue perfectamente por una serie de piedras monolíticas verticales, como columnas.

Ya en el vértice interior de la "L" nos encontramos el núcleo más interesante: la puerta norte, que está en perfecto estado, nos permite la entrada al interior del recinto. Hacia el este, un talayot. Hacia el oeste, otro talayot con restos de otros dos círculos a ambos lados de él. Adosada al talayot y a la muralla, hay una sala hipóstila, de la que se conserva su cobertura sólo en una esquina. Si nos internamos hacia el interior del poblado, a escasos metros llegaremos a la parte posterior del santuario, o recinto de taula. Lástima que falte la mitad superior de la piedra soporte del monumento central y su capitel, porque la construcción del santuario entero es espectacular. Esta taula tiene dos cosas únicas: un pequeño aljibe en su interior, y dos entradas en su fachada, en lugar de sólo una. Su estado de destrucción se debe a que se utilizó como cantera.

Si continuamos por el interior hacia el extremo largo de la "L", veremos entre la vegetación y los abundantes "clapers" modernos (amontonamientos de piedras hechos para retirar éstas de los campos de labranza) algunas columnas monolíticas que delatan la presencia de más viviendas. Ya en el extremo de la "L", al lado de la muralla, está el cuarto talayot. También vemos más columnas monolíticas, de nuevo delatándonos la presencia de círculos (viviendas). En este lugar, hay en la muralla unos huecos que hacían las veces de garitas de vigilancia, muy similares a los que se pueden ver en el poblado de "Torre Llafuda". Finalmente, en el solar que se encuentra entre el del poblado y la carretera por la que hemos llegado, cerca de unos arbustos más o menos altos, podremos encontrar el segundo hipogeo.

Debemos tomar la carretera que lleva de Ciutadella a Son Saura. Cuando encontremos un cruce que por la izquierda lleva a la ermita de Sant Joan de Missa, debemos desviarnos a la derecha. Unos 2,5 km despues nos encontramos con el poblado a nuestra izquierda. Interés: +++++
Estado: ++++
Belleza: +++++
Acceso: +++++


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