Calescoves.

La necrópolis de cuevas más grande de las dos islas.


Imagen panorámica de uno de los barrancos de esta cala.

En el centro de la foto se puede ver una cueva con los márgenes tallados escalonadamente que, aunque no tan perfectos, recuerdan a los de la cueva "clásica" de Cala Morell. Estos rebordes se repiten en varias cuevas más de la necrópolis, y son típicos de las cuevas de la Edad de Hierro de Menorca.


Aquí se ve uno de los principares barrancos, el de acceso más inmediato. El terreno boscoso inclinado que hay a sus pies se usaba en el siglo 19 para la labranza, por lo que se pudieron documentar, en las grandes rocas caidas sobre él, partes talladas de las cuevas. Por lo tanto, las grandes rocas se cayeron después de que se horadaran los hipogeos.


Enfrente de la pared de la foto anterior se encuentra la "Cova des Jurats" que debió ser reutilizada en tiempos romanos y paleocristianos. Testimonio de ello son las inscripciones en latín que se dejaron en sus paredes, ahora muy destruidas debido a la mala calidad de la piedra base.


Otra de las "joyas" de Calescoves es esta cueva con cierre ciclópeo, posiblemente muy anterior a la mayoría de las demás. El cierre recuerda mucho a las partes frontales de lan navetas más antiguas, las llamadas "de tipo intermedio."

Esta necrópolis es la más espectacular de la isla y, seguramente, la más estudiada. La necrópolis está compuesta por más de un centenar de cuevas excavadas artificialmente en la roca de las paredes del torrente que desemboca en la cala del mismo nombre. El lugar es de una belleza espectacular, y no sorprende que los antiguos habitantes de esta isla escogieran un lugar tan rebosante de magia como éste para dedicarlo como última morada de los suyos. Recientemente se ha procedido a tapar las bocas de las cuevas con grandes planchas de hierro que, tras oxidarse, las han afeado enormemente. Esto se hizo para evitar que fuesen ocupadas por veraneantes, que colgaban ropa, etc. Pero parece casi tan malo el remedio como la enfermedad.

Si llegamos a la cala en coche, nos encontraremos muy cerca dos de las más importantes cuevas de este complejo. Unos 100 m. antes de llegar al mar, debemos internarnos por la vegetación a nuestra izquierda. A pocos metros del camino llegaremos a una pared rocosa con una cueva provista de cierre ciclópeo. Este cierre recuerda muchísimo a la parte frontal de las navetas más antiguas, las llamadas "de tipo intermedio." Es posible que se trate de la cueva más antigua del complejo; que pertenezca al bronce medio, cuando la cultura de los naviformes empezaba su evolución hacia el prototalayótico. Al llegar al mar, a nuestra derecha, se encuentra escondida la "Cova des Jurats" que fue reaprovechada en tiempos romanos y paleocristianos, y donde se grabaron abundantes inscripciones en latín. Está bastante deteriorada por la mala calida de la piedra donde están hechas las inscripciones, por lo que sería deseable que el Museo de Menorca hiciese una reproducción de esta cueva antes de su total desaparición. Para llegar a esta cueva, debemos seguir unos pocos metros por un sendero que arranca desde la azotea de unas casetas para barcas que hay a la derecha de la cala.

En el lado izquierdo de la cala hay una de las paredes principales del barranco, con abundantes cuevas. El terreno en pendiente lleno de vegetación que hay a los pies de ese barranco fue tierra de labor en el siglo 19, cuando Emile Carthaillac vino a estudiar esta necrópolis. Hoy es un lugar impracticable, pero sabemos gracias a él que algunas de las grandes rocas que hay sobre ese terreno tienen señales de parte de las cuevas, por lo que debieron derrumbarse después de la excavación de éstas. El estudioso francés especulaba sobre la posibilidad de que tantas cuevas hubiesen debilitado la fachada del barranco, provocando su derrumbamiento. Así, lo que veríamos ahora, son las cámaras interiores de los hipogeos, mientras que muchos de ellos, que debieron tener antecámaras, las perdieron por el derrumbe. Esta posibilidad no es descabellada, pero seguramente tampoco es el caso generalizado. Pero sí que se ven, en varios lugares de la necrópolis, algunas cuevas que apenas penetran en la roca, como si fuese lo poco que quedó después de que la fachada rocosa donde se encontraban se derrumbase.

Otra cosa interesante que documenta Carthaillac es que se debía acceder a estas cuevas desde la parte superior del barranco, a través de escaleras de caracol. Según dice él, en sus tiempos ya se habían tapado casi todas, pero se lo contaron las gentes de la zona. Y añade que él mismo vio algunos de los indicios de estas escaleras.

Por último, como interés testimonial está el del llamado "hipogeo 21," que está en un lugar al que no se puede acceder sin escaleras. El interés de este hipogeo está en que es el único de esta necrópolis que tiene una columna exenta, esto es, que no está adosada a las paredes. Esta cueva fue reestudiada recientemente, porque había noticias de que estaba siendo excavada por expoliadores. Apenas se encontraron objetos de interés, pues los expoliadores habían hecho estragos pero, en los montones de tierre que dejaron éstos, se pudieron encontrar fragmentos de cerámica que había sido deshechada, lo que permitió reconstruir algunas piezas interesantes del talayótico.

Las cuevas que conforman esta necrópolis están diseminadas por las paredes de todos los ramales de los torrentes que desembocan en esta cala. La cala se encuentra señalizada en los mapas, en la costa sur de Menorca, entre Sant Climent y Alaior. Interés: +++++
Estado: +++
Belleza: +++++
Acceso: +++++


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