Comasema.

Un curioso talayot de montaña.


Como los típicos talayots de montaña, el aparejo de éste está formado por piedras muy irregulares.


El corredor no es bajo, pero sí el dintel de la entrada (aquí estamos mirando desde el interior del talayot). Eso es bastante atípico, pues lo normal es que todo el techo del corredor, alto o bajo, esté al mismo nivel.


El talayot apenas tiene forma redondeada, dada la irregularidad del terreno donde está construido. En realidad, es más bien un triángulo con los vértices redondeados.

Este es uno de los talayots de montaña mejor conservados que podemos encontrar. No ha sido excavado, pero en los años 70 se procedió a limpiarlo de malezas. Esto reveló que, además de la irregularidad de las piedras con que está construido, su planta es también muy irregular, cosa menos habitual. Esto se debe, seguramente, a que está construido en un terreno muy abrupto, donde se alternan grandes rocas y grietas profundas entre ellas. Así, los constructores debieron afrontar esta obra más bien "como pudieron" que como querían ellos realmente.

El talayot está en la ladera de una montaña boscosa, en un antiguo camino de carboneros que se interna desde el extremo nordeste del valle de Orient (Bunyola). Desde su posición domina visualmente la salida del valle de Orient hacia Alaró, al sudeste, aunque todavía no se ha encontrado en esa zona ningún indicio de un poblado talayótico al que pudiera pertenecer este ejemplar. Alrededor del talayot encontramos restos de paredes, posiblemente de habitaciones adosadas, y una pequeña cueva dentro de una de las grietas que hay entre las rocas del suelo.

Cuando accedemos a su interior, lo primero que podemos ver es que, aunque el dintel de la entrada es muy bajo, luego el techo del corredor es más alto. Esto es muy extraño en los talayots, que pueden tener el corredor alto o bajo, pero casi siempre al mismo nivel que el dintel de su entrada. Luego, al llegar a la cámara nos sorprende su reducido tamaño y, sobre todo, que apenas se la puede considerar de planta circular. Más bien se trata de un triángulo con los vértices redondeados. No hay columna central, aunque una de las piedras que se encuentran en el suelo está bastante centrada, por lo que parece que pudo ser la base de la columna. Según hemos entrado, a nuestra derecha, en la base de la pared vemos un hueco. Se trata de un camarín, bastante habitual en talayots circulares, aunque este es bastante más profundo que los habituales camarines.

Poco antes de entrar en el pequeño núcleo urbano de Orient viniendo desde Bunyola, veremos que a la izquierda parte un camino asfaltado. Hay señales de "prohibido pasar", "perros", "caza mayor", etc., pero debemos seguir adelante. Unos kilómetros más allá, nos encontraremos con otra verja. Si dejamos el vehículo en este lugar, tardaremos unos veinte minutos en llegar andando a la finca para pedir el permiso pertinente. En ese lugar nos pueden explicar dónde tomar el viejo camino de carboneros que, tras otros diez o quince minutos caminando en ascenso, y más allá de la casa predial, pasa a pocos metros del talayot, el cual veremos a nuestra derecha Interés: ++++
Estado: ++++
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Acceso: +


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