Almallutx.

Un grupo de santuarios escondido en la montaña.


Una de las columnas de los santuarios está recolocada al lado mismo de la carretera. Su santuario correspondiente está muy cerca, aunque casi siempre bajo las aguas del pantano.


Al otro lado del pantano podemos ver otros dos santuarios, enclavados enmedio de otros restos muy mal conservados.

Lo que nos encontramos en este remoto paraje de pantanos y montaña ha venido desafiando explicaciones durante bastante tiempo. Se trata de restos bastante deteriorados de un poblado talayótico con dos santuarios en su interior y un tercer santuario a unos 500 m. de distancia. No sólo por los espectaculares santuarios, con sus columnas de casi cuatro metros de altura, sino por el paisaje, en el corazón de la Sierra de Tramuntana, a 600 m. de altitud, el frío y sus nubes, nos encontramos en uno de los sitios más sobrecogedores de la isla.

El poblado, que está en una de las laderas del valle, tiene una muralla con una entrada ascendente en su parte más baja, mientras que su parte trasera se ve protegida por la ladera de la montaña. Los tres santuarios son pequeños, y sus columnas, una en cada uno, ocupan un lugar central. (La columna de al lado de la carretera fue trasladada para evitar que quedara anegada por el nuevo pantano). Los tres miran al sur-suroeste y tienen planta cuadrada con sus esquinas posteriores ligeramente redondeadas, acercándose a la forma más habitual en los santuarios, que es la de herradura. Las columnas fueron reerigidas durante unas excavaciones entre 1969 y 1970, y son únicas en Mallorca, aunque otros poblados, como s'Illot tienen en su interior varios santuarios pequeños, y en uno se conserva el tambor inferior de una columna central.

Cuando el valle quedó destinado a convertirse en pantano se procedió a efectuar excavaciones arqueológicas en las ruinas, bajo la dirección de M. Fernández Miranda, B. Enseñat y C. Enseñat. Lo que encontraron fueron los tres santuarios (uno fuera del poblado), unos enterramientos en uno de los santuarios, y restos muy destruidos de abundantes cabañas de piedra talayóticas, pero de mala construcción. Las fechas apuntan a un poblado de fundación tardía (s. VII a.c.), abandonado en los tiempos romanos, y reutilizado en época medieval.

Lo tardío de la fundación de este poblado, la ausencia de grandes monumentos, como talayots, y lo inhóspito del lugar apuntan a que pudo ser fundado en un contexto de creciente superpoblación en la isla. El valle, con el torrente del Gorg Blau en su centro, es fértil, pero durante pocos meses al año, pues el resto del tiempo está demasiado castigado por el frio. Así, pudo tratarse de un poblado marginal, cuya población sobrevivía a fuerza de grandes penurias, o de un poblado que, dependiente de otro, fuese utilizado más bien, como lugar de explotación estacional, proporcionando pastos frescos en verano. Este patrón de transhumancia fue utilizado ampliamente por las diversas poblaciones pretalayóticas (desde los inicios de la población humana de la isla), y bien pudo ser utilizado de nuevo en tiempos plenamente talayóticos.

De todas formas, a pesar de las escasas respuestas que nos proporciona este lugar, no debemos olvidarnos de disfrutar su magia y la de su entorno: sin duda se trata de uno de los lugares más sobrecogedores que nos vamos a encontrar en toda la isla, y las gentes talayóticas también lo debieron encontrar así, y así lo expresaron construyendo estos tres espectaculares templos.

La primera columna la podemos encontrar al lado de la carretera que va de Sóller a Lluch, en el pantano del Gorg Blau (el segundo que nos encontramos). Si las aguas están muy bajas, podremos ver su santuario muy cerca de la columna. Mirando al otro lado del pantano podremos ver, en la ladera opuesta, las dos columnas de los otros dos santuarios. El acceso sólo es fácil si las aguas del pantano están muy bajas. Interés: +++++
Estado: +++
Belleza: +++++
Acceso: +


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